Unidad de género del Ministerio de Educación participa en Primer Congreso de Educación Sexual Integral junto a representantes de embajadas nórdicas
“Decidimos ser la última generación que no recibió ESI” fue el lema del Primer Congreso en Educación Sexual Integral (ESI) realizado en Chile. El encuentro se desarrolló los días 23, 24 y 25 de octubre en la Facultad de Educación de la Pontificia Universidad Católica y contó con el patrocinio del Ministerio de Educación.
El congreso reunió 56 ponencias académicas distribuidas en 18 mesas temáticas, cuatro paneles con especialistas, una feria de organizaciones, una exposición de pósteres y 14 talleres teórico-prácticos. Destacó la participación internacional de referentes como Laura Milano, Luciano Fabbri, Karina Cimmino, Natalia Cantarelli, EJ Renold y Nancy Kendall.
Uno de los paneles fue “Saberes compartidos: Diálogos nórdico-chilenos sobre la educación sexual integral”, donde intervino Amapola Varas Briones, asesora y coordinadora de la Unidad de Género del Ministerio de Educación. Compartió espacio con representantes de las embajadas de Dinamarca, Finlandia, Noruega y Suecia, bajo la moderación de Ana Luisa Muñoz, académica y encargada de género de la Facultad de Educación.
Durante el panel se presentaron los resultados del ciclo de seminarios “Saberes compartidos: Diálogos nórdico-chilenos sobre la educación sexual integral”, realizado entre abril y mayo en distintas regiones del país. La iniciativa buscó socializar herramientas y buenas prácticas para implementar la ESI en establecimientos educativos, fortalecer capacidades en los Servicios Locales de Educación Pública y organismos ministeriales, y promover la reflexión en comunidades educativas sobre su importancia en el desarrollo integral.
Las conclusiones fueron claras: la ESI requiere adecuaciones culturales, territoriales y normativas para responder a la realidad nacional; la participación activa de estudiantes, familias y comunidades es clave para su sostenibilidad; y pilares como el diálogo, la formación docente y la articulación normativa-curricular son esenciales para avanzar. El compromiso con espacios educativos más inclusivos y libres de violencia quedó reafirmado, consolidando la ESI como un componente fundamental de las políticas educativas orientadas a garantizar los derechos de niñas, niños y adolescentes.